jueves, 17 de noviembre de 2011

CAOS VI.

Y vió como su feroz enemigo empezaba a tornarse débil por momentos, a empequeñecer en su triste figura, a debilitarse con cada movimiento que hacía. Sus gestos de superioridad dejaron paso a un miedo atroz, palpable en su semblante.

Él, sin embargo, volvía sus movimientos más ágiles y poderosos al compás del ritmo que marcaba su confianza en si mismo. Se dio cuenta que para vencer debía creer, para triunfar no sólo en ese terrible combate, sino siempre, debía saber que era capaz de todo.

Y así fue como con dos rápidos movimientos acompasados de su cadera y su muñeca logró desarmar y ejecutar a su rival, que se había convertido en víctima. Un grito fantasmal y ensordecedor fueron la antesala de su victoria, una victoria que no hubiese sido posible sin la voz que le dio ánimos en todo momento. Sin aquella voz que le ayudó a salvar la vida cuando todo estaba perdido... esa voz...

martes, 15 de noviembre de 2011

CAOS V.

Perdió la noción del espacio y el tiempo, quedó tendido boca abajo y notaba como la sangre impregnaba la ropa...

Sin embargo, no podía soltar el florete. Algo dentro de él le impedía abrir su mano derecha y dejar caer el arma. Una voz le llamaba... la notaba cercana y a la vez confusa... sólo llegaba a oír como suspiraba su nombre... Una y otra vez le animaba, no entendía sus palabras pero si sabía que no le dejaba rendirse...

Se levantó con dificultad, ante la incredulidad de su adversario que lo daba por derrotado. Le apuntó amenazante con la punta de la espada y le espetó un firme "En guardia..."

domingo, 13 de noviembre de 2011

Mientras hay vida...

Podría enumerar sus numerosos títulos, su portentosa capacidad muscular, su increible Drive liftado o su magnífica habilidad para subir a la red.
Pero, ¿que es lo que de verdad convierte a Roger Federer en un campeón?, ¿que diferencia hay entre él y Novak Djokovic, Andy Murray o Thomas Berdych? ¿Cómo es posible que siga entre los mejores del mundo a sus 29 años?
Se llama confianza. Seguridad en si mismo. Fortaleza mental.
Si Federer quisiera, podría estar jugando hasta que se cansase de ganar, hasta que se aburriese. Aunque las piernas pesan mucho, sigue destacando por su convicción. Subid un momento, ¿Qué veis? ¿Preocupación por saber donde va a caer la bola? No. Él ya sabe donde va a caer la bola, y posiblemente ya esté pensando no en el próximo golpe, sino en el siguiente.
¿Pero quién es Roger Federer?, ¿Iron Man?, ¿Superman?, ¿El Increíble Hulk?... Ni mucho menos.
Es una persona normal y corriente. Volvamos a mirar, ¿Lleva capa?, ¿Es de titanio?, ¿Es verde?...
Es de carne y hueso, de tez morena, y lo único "fuera de lo normal" en su vestimenta es la cinta de la cabeza.
Es obvio, pero con esto quiero decir, que si él puede hacerlo, ¿Porque no tú?.
Si él cree que puede ganar, y lo consigue, ¿Por que no puedes tú conquistar a la chica que te gusta?, ¿Por que no puedes tú ser bueno en un deporte?, ¿Por que no puedes tú vencer tus miedos?, ¿Por que no puedes tú alcanzar tus sueños, en definitiva?
La respuesta es clara y contundente, no crees en ti.
Cree, Believes, Acredita, Croit, Crede, Glaubt, Cчитает, クリー語, 克里, Κρι...
¿En cuantos más idiomas te lo tengo que decir?
¿No eres lo suficientemente buen@? MENTIRA. Quita de en medio los miedos y cómete el mundo. Es más fácil de lo que crees. Persigue tus sueños, y si no lo consigues, levántate, quítate el polvo y sigue adelante, las piedras hacen el camino.
No te rindas, es la enseñanza que aprendí, mientras hay vida... hay esperanza.

Gracias a los dos o tres que me hayan leido. Un fuerte abrazo. Ciao! :)

CAOS IV.

La sangre resbalaba por sus manos, con las que oprimía la herida que acababa de recibir. Miles de recuerdos y sensaciones se dieron lugar en su cabeza y una imagen muy nítida vino a su mente:

Ella. Ella y su largo cabello rizado. Ella y su divina figura. Ella y su brillante sonrisa. Ella y su idílica mirada. Ella y su mortal indiferencia...

Entonces se dio cuenta, quizás no merecía la pena resistir y seguir luchando. Aquello que amaba estaba fuera de su alcance. ¿Qué motivos habría pues, para continuar con vida?...

Un ruido sordo acompañó el movimiento con el que quedó tendido en el suelo y su sangre se extendió por el suelo. Una risa placentera y estridente envolvió la sala al momento...

lunes, 7 de noviembre de 2011

Alto.

<<Está frío... siento como se interna en mi pecho, buscando el corazón para morderlo otra vez. Lleva unos días rondando por mi cuerpo, tanteando el terreno, lanzando dentelladas sobre el órgano que hace que la sangre fluya por mis venas... Es una sensación horrible, saber y no poder, poder y temer o no temer y sufrir. Dicen que los señores feudales de Mainz se hacían una marca a fuego en el brazo por cada soldado al que se veían obligados a abandonar, proporcionar una muerte rápida debido a las heridas, o era apresado por el enemigo y abandonado a su suerte... una decisión difícil para ellos, que pagaban voluntariamente el precio de la sangre por la pérdida de sus hombres. Éste debe ser mi precio, el dolor por saber que de mi mano penden dos vidas, que quieren lo mismo y no pueden tenerlo a la vez. Por cada día que pasa y no hago nada, la bestia se acerca un poco más y muerde más fuerte... pero si decidiera hacerlo, las dentelladas serían casi mortales. Y, lo peor, es que la decisión que debo tomar es si arrebatar la vida a uno, y dársela al otro. Los tambores suenan, los acompañan las trompetas y las voces alborotadas. Se nota el ambiente festivo. Hoy se celebrará una gran fiesta, para todos menos para mi, y para uno de los dos condenados, que tantos momentos de mi infancia coparon y disfrutaron conmigo. Uno morirá, y el otro vivirá. Pero el precio de mi decisión sólo está empezando a cobrarse, todavía queda mucho más que pagar. >>

-Que pare la música, debo dar mi veredicto-

La sala al completo cesó en su actividad, y los dos reos escucharon con atención lo que tenía que decir su monarca, el Rey Constantino II. La decisión estaba tomada.

CAOS III.

-¡Eres lento!

Las estocadas se sucedían. Una y otra vez intentaba alcanzar a su rival que, como si de un juego se tratara, se reía y bailaba por la sala haciendo danzar su larga capa negra al compás del sonido de un gramófono.

-¿No sabes hacer nada más...?

La saña con las que pronunciaba sus constantes burlas disminuyó de repente cuando observó de cerca la mirada de su adversario. El joven lleno de vida contra el que empezó la pelea había desaparecido. Ahora veía a un hombre con la mirada vacía y una media sonrisa lastimera, como la del reo que espera paciente en el patíbulo a que el verdugo acabe con su vida haciendo caer el hacha. Un chasqueo de lengua precedió a lo que parecía una condena a muerte:

-Pensaba que darías más juego, pero en fin...

Apenas había acabado de pronunciar estas palabras cuando lanzó una estocada al estómago de su adversario, que se tambaleó y cayó al suelo de rodillas...