jueves, 16 de febrero de 2012

A este pueblo no lo entiendo.

Yo he estudiado otra España. A mi me la han cambiado. ¿Donde está el pueblo que yo conozco? Ese pueblo rico en cultura fenicia, griega y tartesa. Ese que se levantó contra los romanos en Numancia, y prefirió quemarse vivo antes que rendirse. Ese que luchó fieramente contra suevos, alavos y vándalos, y luego contra visigodos. Ese Pueblo que hablaba en latín y árabe. Ese que convivía en paz con tres religiones. Ese mismo que decidió alzarse en armas contra los musulmanes comandado por Pelayo, y que terminó su conquista con Isabel y Fernando tomando Granada. Un Pueblo que decidió rebelarse contra lo francés, que no se acobardó y que luchó por lo que creía correcto. El Pueblo que derrotó a Dupont en Bailén, porque nadie conoce tan bien nuestras tierras como nosotros. El Pueblo que se unió en Cádiz firmando la primera Constitución Española. Ese que tantas veces intentó cambiar el rumbo de las cosas y está lleno de mártires. El Pueblo del arte y la literatura. El Pueblo de la Gloriosa. El que cantón a cantón se atrevió a levantarse y formar 37 Estados distintos dentro de la Península. Aquél en el que existieron las generaciones del 98, 14 y 27. El que tuvo valor de negarse al levantamiento de un General y luchó por sus libertades. El que recuperó su voz a base de presionar. El que nunca se ha callado ante opresores.

Ahora, mi Pueblo está lleno de vagos y descerebrados. De borregos que se creen todo lo que dicen las cabezas visibles de un partido político, una organización sindical o una multinacional. De gente que protesta por la Huelga de Controladores, por el rendimiento de un equipo de fútbol o por la subida de la gasolina, pero que no lo hace cuando se violan sus Derechos Humanos, la Constitución y se nos trata como a mercancía barata. Mi Pueblo se entretiene viendo como se atacan y humillan unas personas a otras, o cómo los deportistas nacionales se coronan con increíbles gestas y glorias, mientras que tenemos una Casa Real que gasta unos ocho millones de euros al año, un Código Penal ineficiente, un sistema político y otro judicial totalmente corrupto y podrido, un falso "Estado del Bienestar" y cinco millones y medio de parados, entre muchos otros problemas.
Mi Pueblo no se da cuenta de que para sus dirigentes, y para la "élite económica" que nos gobierna desde la sombra, no somos más que mercancía. Nuestros parados, el excedente. Nuestra nefasta Educación, el pienso que se le da al pollo para que engorde. Somos una unidad económica más, y lejos de tener nombre hemos pasado a no ser más que un número. Y no nos concienciamos. Seguimos sentados en la comodidad de nuestro sillón, frente a un televisor que sólo nos cuenta lo que le conviene.

Compañeros y amigos estudiantes, nosotros tenemos la llave. Somos el futuro. En nuestras manos está recuperar los valores de esa España luchadora, libertaria e inconformista.

Todos y cada uno de nosotros. Devolvamos de nuevo a su agujero a los españoles que nos avergüenzan y de los que renegamos, y recuperemos a los Viriato, Pelayo, Rodrigo Díaz de Vivar, María Pita, Miguel de Cervantes, Francisco de Quevedo, José de Espronceda, Mariano José de Larra, Gustavo Adolfo Bécquer, Francisco de Goya,  Rafael del Riego, Diego Velázquez, El Greco, Luis Vives,  Pablo de Olavide, Miguel Servet, Severo Ochoa, Francisco Giner de los Ríos, Santiago Ramón y Cajal, Jaume Ferrá i Clua, Ramón María del Valle-Inclán, Pío Baroja, Ramiro de Maetzu, Miguel de Unamuno, Azorín, Antonio Machado, Ortega y Gasset, Ramón Pérez de Ayala, Manuel Azaña, Juan Ramón Jiménez, Gregorio Marañón, Ramón Gómez de la Serna, Pablo Ruiz Picasso, Joan Miró, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, Pedro Salinas, Rafael Alberti, Miguel Hernández, Pablo Neruda, Luis Buñuel, Salvador Dalí y tantos otros que no he nombrado.
Recuperemos esa España culta, y dejemos de lado esta España de borregos.

Por nosotros, y por los que están por venir.