martes, 9 de octubre de 2012

Quizás.

Acarició con la palma de la mano su sonrojada mejilla. Ella no era capaz de levantar la mirada más allá de sus labios. Se acercó a su oreja y susurró:

- Ven, quiero llevarte al lugar donde los sueños se cumplen...

Ella se estremeció y le miró a los ojos. Y cuando abrió la boca para contestar, él la selló con un beso.

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